Los 325 vecinos censados de La Granja de la Costera votarán este lunes en el Ayuntamiento si quieren que el toque automático de campanas funcione las veinticuatro horas o se mantenga solo durante el día.
La consulta llega tras la queja formal de un vecino recién llegado al municipio, que ha alegado problemas de descanso por el sonido nocturno de las campanas y ha asegurado que se ha tenido que medicar para poder dormir. A raíz de esa reclamación, el alcalde ha decidido someter la continuidad del toque nocturno a la decisión directa del pueblo.
Origen de la polémica
El alcalde de la localidad, José Miguel Marín, ha explicado que el conflicto se ha iniciado por la denuncia de este vecino, un joven de menos de 30 años que vive con su pareja desde hace alrededor de un año en la casa de su padre, que se ha trasladado a Llanera. Según ha relatado, el afectado acudió al Ayuntamiento y le recordó que existe una ordenanza municipal que prohíbe ruidos superiores a 25 decibelios entre las 22.00 y las 8.00 horas.
Marín ha detallado que se ha medido el sonido de las campanas durante la noche y que el resultado ha superado ese límite. Por ello, ha asegurado que entendió la queja y ha decidido retirar de forma temporal el toque nocturno para garantizar el descanso del vecino mientras se buscaba una solución.
El alcalde, del Partido Popular y en el cargo desde 2019, ha señalado que esa decisión ha generado malestar en buena parte de los residentes de toda la vida. Según ha indicado, hay personas que llevan escuchando las campanas por la noche desde hace 46 años y le han trasladado que, sin ese sonido, sienten que falta algo en la rutina del pueblo.
Marín ha recordado que al principio fue solo un vecino quien protestó por el exceso de ruido, pero luego llegaron más quejas en sentido contrario. Ha relatado que, tras retirar el toque nocturno para que el afectado pudiera descansar y evitar más molestias, comenzaron a acudir otros vecinos que le reprochaban haber cortado una costumbre tan arraigada.
Ante esa división, el Ayuntamiento ha optado por una consulta vinculante. El propio alcalde ha admitido sus dudas al afirmar que no sabe si por la reclamación de una sola persona debe suprimirse una tradición, por lo que ha insistido en que serán los vecinos quienes decidan y que se respetará el resultado de la votación.
Costumbre frente a silencio
El debate ha abierto también una reflexión en el municipio sobre cómo ha cambiado la percepción del ruido entre los vecinos. Marín ha comentado que muchos residentes le han confesado que al principio echaban de menos las campanas por la noche, pero que, tras las primeras semanas sin el toque nocturno, se han ido acostumbrando al silencio y lo han integrado en su día a día.
Según ha explicado, parte del vecindario mantiene que las campanas forman parte de la identidad del pueblo y que el sonido nocturno les acompaña desde hace décadas. En cambio, otros vecinos consideran que el descanso debe tener prioridad, sobre todo en horario nocturno, y que el toque diurno resulta suficiente para mantener la tradición.
La consulta vecinal se ha organizado con un horario amplio para facilitar la participación. Durante dos horas por la mañana, entre las 11.00 y las 13.00, y otras dos por la tarde, de 18.00 a 20.00, los vecinos inscritos en el censo municipal podrán acudir al Ayuntamiento y recoger su papeleta.
En la votación se preguntará de forma directa si prefieren que las campanas solo toquen durante el día, como ha ocurrido desde que se suspendió el toque nocturno por la queja del vecino, o si quieren que el sistema automático vuelva a funcionar también por la noche. El resultado será vinculante y marcará cómo sonará, o no, la noche en La Granja de la Costera a partir de ahora.




