La vendimia de 2026 se frena por el calor y los bajos precios y acelera la recolección nocturna

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La vendimia de 2026, la más temprana registrada en España y muy adelantada en zonas como Valencia, avanza con menos producción de la prevista por el calor y con precios que muchos viticultores consideran insuficientes para cubrir costes.

La vendimia de 2026, la más temprana registrada en España, ha llegado a su ecuador con una producción menor de la prevista por el calor y con unos precios que muchos viticultores consideran insuficientes para cubrir sus costes, lo que ha generalizado la recolección nocturna y ha vuelto a poner en cuestión la rentabilidad del viñedo, también en zonas como Valencia.

Las altas temperaturas han sido determinantes en el desarrollo de la campaña. Han acelerado la maduración de la uva y han adelantado la recolección, como ya ocurrió en 2025, pero también han reducido el volumen esperado en numerosas zonas productoras.

El sector vitivinícola ha vuelto a mostrar su capacidad de adaptación, pero afronta un reto cada vez más evidente: el impacto del cambio climático sobre el calendario y la cantidad de uva, y sobre la viabilidad económica de las explotaciones.

Desequilibrio entre oferta y demanda

El responsable de Vino de Asaja, Eduardo Pérez, ha explicado que esta campaña se ha adelantado por una maduración acelerada de la uva debido al clima. En el norte de España, ha detallado, la vendimia se ha iniciado hasta quince días antes de lo habitual.

Ese adelanto ha tenido un doble efecto. Por un lado, el calor ha evitado la aparición de plagas generalizadas como las de la temporada anterior. Pero, por otro, las altas temperaturas han provocado una producción menor a la estimada al inicio de la campaña, según ha indicado Pérez.

En cuanto al precio de la uva, Pérez ha vinculado el desajuste entre la oferta y la demanda a la bajada del consumo de vino. El sector intenta ‘recuperar el equilibrio’ con medidas como el arranque de viñedo, una práctica que reduce superficie y producción para ajustar el mercado.

Según este responsable agrario, los precios actuales ‘no son acordes a los costes de producción’. Ha advertido de que la rentabilidad se está perdiendo y que esta situación se traduce en el abandono del campo por parte de los jóvenes. A su juicio, ‘ya no existe ese relevo generacional en el sector’.

El responsable de Viticultura de COAG, Roberto Ruiz, ha señalado que algunos territorios del norte, que hasta ahora no habían notado la falta de rentabilidad, se han visto afectados esta campaña. Lo atribuye a unas cotizaciones que, en general, han ido a la baja.

Ruiz ha subrayado que el cultivo se encuentra bajo ‘una rentabilidad muy nula‘, pese a que algunas bodegas han optado por mantener sus precios sin cambios respecto a años anteriores. Coincide en que gran parte del adelanto de la vendimia se debe al cambio climático, cuyo efecto llevan percibiendo ya varias campañas.

La vendimia más temprana de la historia

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha asegurado que España afronta ‘la vendimia más temprana de su historia‘. La práctica totalidad del territorio se ha encontrado en plena recolección durante agosto y septiembre.

En zonas como Valencia, el adelanto fenológico de la uva respecto al calendario habitual ha alcanzado hasta tres semanas. Este adelanto implica que el ciclo de la planta se ha desarrollado antes y obliga a concentrar en menos tiempo la recogida.

Ante este escenario, bodegas y viticultores han tenido que reorganizar sus calendarios. La vendimia nocturna se ha generalizado como forma de preservar la calidad de la uva, que entra en bodega a menor temperatura y con menor riesgo de oxidación.

El volumen final de la cosecha dependerá en buena medida del comportamiento de Castilla-La Mancha, primera región productora. Su organización interprofesional sitúa la previsión propia en torno a los 19 millones de hectolitros, una cifra prácticamente estable respecto a la campaña anterior.

Cubrir los costes de producción

El responsable del sector en Unión de Uniones, Andrés García Vaquero, ha advertido de que los viticultores con producciones normales o más cortas de lo habitual van a tener ‘difícil poder cubrir los costes‘. En su opinión, continuará el abandono de las viñas que producen uvas de mejor calidad por la falta de rentabilidad.

Según sus cálculos, las variedades mejorantes, es decir, las uvas de mayor calidad, han sufrido una merma de entre el 30 y el 50 %. La sequedad ambiental ligada al calor ha hecho que el grano pese menos y, por tanto, que la producción comercializable se reduzca.

García ha precisado que la cotización de la uva varía según la zona y la variedad. No obstante, ha apuntado que, de manera general, el precio de la uva blanca ha bajado respecto al año pasado, mientras que el tinto se mantiene ‘un poco más alto’.

En conjunto, el sector encara el tramo final de la vendimia pendiente de la evolución de las temperaturas y de la respuesta del mercado. Los viticultores confían en que la calidad de la uva recolectada, reforzada por la vendimia nocturna y la selección en campo, ayude a mejorar la salida de los vinos y a sostener unos precios que permitan seguir cultivando el viñedo en las próximas campañas.