Los sindicatos sanitarios se concentraron este lunes ante la Conselleria de Sanidad, donde escenificaron un funeral simbólico con el que denunciaron el grave deterioro que, según aseguraron, atraviesa la sanidad pública en la Comunitat Valenciana.
Con esta protesta reclamaron mejoras urgentes en recursos humanos y organización, y criticaron el desvío de dinero público a la sanidad privada.
En la concentración participaron SATSE, CCOO, UGT, CSIF, SAE, Intersindical Salut-IV y SIMAP. Los asistentes acudieron vestidos de negro, con máscaras blancas, tras una pancarta principal con el lema ‘Funeral por la sanidad pública’. A los pies de la conselleria colocaron un ataúd negro de cartón con la inscripción ‘RIP Sanitat Pública’, una imagen con la que quisieron simbolizar que el sistema público está, a su juicio, en una situación límite.
Reclaman fin del desvío a la privada y refuerzo de plantillas
Los representantes sindicales advirtieron de que la sanidad pública está al límite y que los profesionales no pueden más. Entre sus principales reivindicaciones figuraron el aumento de plantillas en todos los niveles asistenciales, la implantación efectiva de la jornada de 35 horas semanales y el compromiso de dejar de desviar fondos públicos a la sanidad privada de forma sistemática.
La secretaria general autonómica del sindicato de Enfermería SATSE, María Luz Gascón, señaló que la sanidad pública se está muriendo, una situación que vinculó a la privatización masiva de las intervenciones quirúrgicas y de las pruebas diagnósticas. A su juicio, esta externalización deja a los centros públicos con menos capacidad para responder a la demanda asistencial y deteriora la atención cotidiana a los pacientes.
Gascón denunció además que no se está sustituyendo al personal que falta y que se pretende cerrar quirófanos en verano. Esta combinación, advirtió, aumentará los tiempos de espera para operaciones y pruebas y generará una mayor presión sobre unos trabajadores que ya se encuentran al límite. Según aseguró, este escenario provocará también una peor asistencia para la ciudadanía de la Comunitat Valenciana, que verá reducida la oferta de servicios en los meses de más demanda vacacional.
Desde CCOO PV, la secretaria general de la Federación de Sanidad y sectores sociosanitarios, Yolanda Fernández, defendió la implantación real de las 35 horas en sanidad y el incremento de las plantillas estructurales. Subrayó que, para garantizar una atención de calidad y estable, la temporalidad debería ser inferior al 8 %, mientras que actualmente se sitúa aproximadamente en un 22 o 23 %, lo que implica una alta rotación y contratos precarios.
Fernández insistió en que no se puede seguir desviando de forma continuada fondos de la sanidad pública a la privada. Según expuso, esta práctica se viene repitiendo en reiteradas ocasiones y está afectando directamente a la capacidad del sistema público para reforzar sus propios recursos materiales y humanos.
Por parte de UGT PV, la secretaria del sector salud, sociosanitario y dependencia, Eva Plana, afirmó que la sanidad está muerta y que con este acto simbólico la iban a enterrar. Explicó que los trabajadores ya no pueden más, están exhaustos y hartos de acumular horas de trabajo, lo que, según indicó, se traduce en una sobrecarga asistencial diaria, aumento del estrés y dificultades para conciliar la vida laboral y personal.
Plana recordó que estas concentraciones no solo reclaman mejoras para los profesionales, sino también para la ciudadanía. Insistió en que es importante que la sanidad no muera porque, si el sistema público colapsa, toda la población se ve afectada, especialmente quienes dependen en mayor medida de los recursos públicos para ser atendidos.
En la misma línea se pronunció el presidente autonómico de Sanidad de CSIF en la Comunitat, Omar Ruiz, para quien la situación está ya al límite y los profesionales no pueden más. Denunció que, frente a este escenario, la Conselleria está traspasando todo lo que puede a la sanidad privada, lo que a su juicio agrava el debilitamiento del sistema público y dificulta su recuperación.
La secretaria autonómica del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE) en la Comunitat Valenciana, Nieves Gómez, respaldó estas reivindicaciones y puso el foco en la necesidad de reforzar las categorías técnicas y de apoyo, esenciales para el funcionamiento de hospitales y centros de salud. Por su parte, Marga Almazano, responsable de acción sindical de Intersindical Salut, incidió en la denuncia de la privatización que está sufriendo la sanidad pública, que consideró cada vez más extendida en áreas clave del sistema.
La coordinadora general de SIMAP, Concha Ferrer, manifestó que el descontento, la precarización y la situación de los trabajadores está siendo ya inhumana. Advirtió de los riesgos laborales a los que se enfrentan los profesionales, tanto a nivel psicosocial como por el estrés continuado, el burn out o cansancio extremo. Según explicó, esta acumulación de presión y fatiga repercute en la salud de las plantillas y, de forma directa, en la calidad de la atención sanitaria que recibe la ciudadanía.


