València ha sido seleccionada como una de las tres ciudades finalistas a Capital Europea de la Innovación 2027, junto a Madrid y Montpellier (Francia), en los Premios iCapital convocados por la Comisión Europea. El galardón se entregará el 3 de diciembre en Grenoble y la ciudad ganadora recibirá un millón de euros, mientras que las otras dos finalistas obtendrán 100.000 euros cada una.
La candidatura valenciana se ha presentado bajo el lema ‘València Says YES’ y se ha apoyado en el trabajo acumulado durante años por el ecosistema innovador local. Según el Ayuntamiento, esta clasificación refuerza el posicionamiento de la ciudad como referente europeo en la prueba de soluciones tecnológicas y sociales en entornos urbanos reales.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha señalado que esta selección supone ‘un reconocimiento al trabajo desarrollado durante años por la ciudad y por las entidades que integran su ecosistema innovador’. Ha destacado que el proyecto vincula administraciones, universidades, empresas, emprendedores y ciudadanía en torno a una misma estrategia.
Catalá ha defendido que València quiere aprovechar esta nominación para impulsar un cambio de enfoque sobre la innovación en el ámbito europeo. ‘València quiere dar un paso más y contribuir a definir una nueva visión europea de la innovación: el derecho a utilizar la ciudad para innovar‘, ha afirmado. En esta línea, ha subrayado que el objetivo es que ‘nuestras calles, infraestructuras, servicios y espacios se conviertan en oportunidades para que las empresas, las universidades, los emprendedores y la ciudadanía puedan probar sus ideas, desarrollar soluciones y mejorar la vida de las personas’.
Apoyo del ecosistema innovador
La alcaldesa ha recalcado que el reconocimiento no se limita a la administración local. ‘También es de las más de 80 entidades que respaldan nuestra candidatura y de todas las personas que trabajan para hacer de València una ciudad más innovadora, sostenible e inclusiva’, ha remarcado.
La propuesta presentada a los Premios iCapital se basa en una ciudad abierta a la experimentación, donde las políticas públicas, la iniciativa privada y la comunidad innovadora comparten espacios y recursos. El enfoque busca acelerar la implantación de soluciones que aporten valor directo a la vida diaria de la ciudadanía.
Uno de los pilares de la candidatura es el València Urban Sandbox, una iniciativa que pone a disposición de la experimentación más de 150 recursos urbanos, desde espacios públicos hasta infraestructuras y servicios municipales. Este entorno ha recibido más de 70 proyectos y permite probar soluciones en condiciones reales, bajo una ordenanza municipal específica que regula su funcionamiento.
El València Urban Sandbox facilita que prototipos y proyectos piloto puedan testarse con personas usuarias, datos reales y contextos urbanos diversos. De este modo, la ciudad funciona como un laboratorio vivo donde se ajustan y validan las soluciones antes de escalarse a mayor escala.
Instrumentos para llevar la innovación al mercado
La candidatura también ha destacado los instrumentos que posee València para que las soluciones innovadoras puedan crecer y llegar al mercado. Entre ellos figuran las subvenciones públicas a la innovación, el modelo GovTech y la compra pública de innovación, que utiliza la demanda de la administración para impulsar nuevos desarrollos.
Según los datos de la candidatura, 17 millones de euros de inversión pública han contribuido a movilizar 61 millones de euros en el ecosistema innovador valenciano. Este efecto multiplicador refleja la capacidad de la ciudad para atraer proyectos y financiación adicional a partir de recursos públicos iniciales.
La ciudad cuenta, además, con 1.689 startups y más de 20.000 empleos cualificados vinculados a actividades innovadoras. El objetivo municipal es conectar de forma estable el talento, la investigación y la actividad empresarial con los grandes retos urbanos, como la sostenibilidad, la movilidad, la inclusión social o la digitalización de servicios.
Con esta nominación, València refuerza su estrategia de consolidarse como polo de innovación en el Mediterráneo, utilizando la ciudad como banco de pruebas y generando oportunidades económicas y sociales ligadas a las nuevas soluciones tecnológicas y urbanas.


