Alboraya ha estrenado este verano un sistema pionero de vigilancia ambiental que utiliza cámaras multiespectrales e inteligencia artificial para detectar de forma temprana vertidos en sus acequias, con el objetivo de proteger el entorno hídrico y mejorar la calidad ambiental del municipio.
La Concejalía de Medio Ambiente ha impulsado esta medida dentro de un proyecto de monitorización continua del estado de las acequias. El Ayuntamiento busca reforzar la protección de estas infraestructuras tradicionales, que resultan clave para el riego de l’Horta de València y forman parte del paisaje histórico del área metropolitana.
Cómo funciona el nuevo sistema de control
El nuevo sistema analiza en tiempo real las imágenes captadas en distintos puntos de las acequias. Los algoritmos revisan de manera automática cada fotograma y detectan cambios y anomalías que pueden indicar la presencia de vertidos u otras incidencias.
Cuando se identifica una posible alteración en el agua o en el entorno de la acequia, la plataforma genera una alerta temprana. Esa señal permite a los servicios responsables de la vigilancia ambiental reaccionar con mayor rapidez y organizar una intervención más eficaz sobre el terreno.
El concejal de Medio Ambiente, Carlos Sánchez, ha destacado el valor de aplicar tecnología avanzada a estas infraestructuras tradicionales. Según ha explicado, ‘la innovación tecnológica nos permite anticiparnos a los problemas ambientales y proteger mejor uno de los elementos más valiosos de nuestro patrimonio hidráulico: las acequias que forman parte de la identidad y el paisaje de l’Horta de València’.
Durante este verano se han instalado y puesto en funcionamiento dos puntos de monitorización en la red de acequias de Alboraya. Tras la instalación, el Ayuntamiento ha desarrollado un proceso de calibración y validación técnica para ajustar el modelo de análisis a las condiciones reales de las acequias monitorizadas.
Esta fase de ajuste ha sido necesaria para adaptar la lectura de las cámaras y de los algoritmos a factores como la iluminación, la velocidad del agua o la presencia de elementos naturales. De este modo, se busca reducir falsos avisos y aumentar la precisión en la detección de vertidos u otras incidencias.
Los resultados obtenidos en este periodo inicial permitirán seguir perfeccionando la capacidad de detección del sistema. Además, ayudarán a ampliar el conocimiento municipal sobre los distintos tipos de incidentes que pueden producirse en estos entornos hidráulicos, desde vertidos puntuales hasta cambios de color o acumulación de residuos.
La plataforma tecnológica asociada al proyecto ofrece acceso remoto a las imágenes y a toda la información generada por los algoritmos de análisis. Los técnicos municipales pueden consultar el estado de las infraestructuras hidráulicas en cualquier momento y desde diferentes dispositivos, lo que facilita un seguimiento continuo y centralizado.
Según detalla el consistorio, este acceso remoto se ha convertido en una herramienta de apoyo para la gestión ambiental diaria. Permite priorizar actuaciones, planificar inspecciones sobre el terreno y documentar la evolución del estado de las acequias con datos objetivos y trazables.
Con esta actuación, Alboraya ha incorporado tecnologías que se utilizan de forma habitual en entornos industriales y urbanos avanzados al control de su red histórica de acequias. El municipio aplica así soluciones de análisis de imágenes basadas en inteligencia artificial, pensadas para grandes infraestructuras, a un sistema de riego tradicional que mantiene su función agrícola y su valor patrimonial.
El Ayuntamiento prevé que la experiencia acumulada con estos primeros puntos de monitorización facilite futuras ampliaciones del sistema. Con más tramos vigilados, el municipio podría reforzar aún más la detección temprana de vertidos y mejorar la conservación de su entorno hídrico ligado a l’Horta.


