Convivir Russafa rechaza la ZAS y reivindica el modelo de consenso en el barrio

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Defiende el consenso alcanzado durante los últimos años entre residentes y sector hostelero

La plataforma Convivir Russafa, que integra a vecinos, comerciantes, hosteleros, la Agrupación de Fallas de Russafa y diversas entidades culturales, ha manifestado su rechazo a la declaración del barrio como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) y ha defendido el consenso alcanzado durante los últimos años entre residentes y sector hostelero como alternativa para gestionar los problemas de ruido.

En un comunicado, el colectivo ha trasladado su apoyo y solidaridad a las pymes y a los trabajadores de la hostelería y del ocio que ven peligrar su actividad y sus puestos de trabajo ante la inminente aprobación de la ZAS, al considerar que esta figura puede tener un impacto directo en el funcionamiento de bares, terrazas y locales nocturnos del barrio.

La Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de València declaró recientemente la ZAS de Russafa, una medida que se prevé validar de forma definitiva en el pleno municipal del 30 de abril. Esta declaración se enmarca en la normativa sobre contaminación acústica y busca limitar los niveles de ruido en las zonas con mayor concentración de ocio nocturno.

El ámbito de la ZAS afectará a un área compuesta por 18 calles del barrio y contempla una zona de respeto perimetral para intentar compatibilizar el derecho al descanso de los vecinos con la intensa actividad cultural y gastronómica que caracteriza a Russafa. Según la explicación municipal, el objetivo oficial es encontrar un equilibrio entre el uso residencial y el dinamismo económico y social del barrio.

Convivir Russafa considera que la aprobación inminente de la ZAS supone un duro golpe al trabajo desarrollado por la plataforma en los últimos años. El colectivo sostiene que ha demostrado una capacidad continuada de diálogo y entendimiento entre todas las partes implicadas, dejando atrás los históricos enfrentamientos entre residentes y hostelería y apostando por acuerdos concretos para reducir las molestias sin frenar la vida del barrio.

Resultados del modelo de consenso

La plataforma destaca que de este proceso de negociación han surgido cambios tangibles. Entre ellos menciona las modificaciones en los espectáculos de iluminación de las Fallas de Russafa, que generaban preocupación por la seguridad y la concentración de público; la implantación de terrazas consideradas más sostenibles; y distintas iniciativas de concienciación para apaciguar la vida nocturna en las zonas de ocio.

También subraya las campañas de dinamización comercial que se han impulsado para apoyar al pequeño comercio del barrio y evitar que la actividad económica se concentre únicamente en la hostelería. Según el colectivo, estas medidas muestran que es posible abordar los conflictos derivados del ocio y del turismo con herramientas de gestión pactadas, sin recurrir de entrada a restricciones más severas.

La plataforma defiende que se ha inaugurado un nuevo modelo de negociación y de trabajo conjunto, que ha permitido activar propuestas específicas para tratar problemas concretos. Entre los ejemplos citados figuran las despedidas de soltero y soltera, las aglomeraciones de público por la noche, la convivencia con el carril bici y la zona naranja de estacionamiento, o la reciente campaña contra el uso incívico de los petardos, especialmente relevante en periodos festivos.

Para Convivir Russafa, el dinamismo y la actividad hostelera del barrio generan un impacto innegable sobre la convivencia, motivo por el cual la plataforma ha centrado su labor en encadenar y normalizar acciones de concienciación y buenas prácticas. El colectivo entiende que este enfoque progresivo permite reducir conflictos sin frenar de golpe la actividad económica que sostiene muchos empleos y parte de la vida social del barrio.

Más allá del ruido, otros problemas prioritarios

La entidad insiste en que, de acuerdo con los estudios internos que ha realizado contando con la opinión de centenares de vecinos, los principales problemas que afectan actualmente a los residentes de Russafa no se vinculan solo al ruido del ocio nocturno. Según esas consultas, las mayores preocupaciones siguen siendo el precio del alquiler, la proliferación de pisos turísticos y las dificultades de aparcamiento, asuntos sobre los que piden que no se pierda el foco en el debate público.

En este sentido, la plataforma reclama que las administraciones prioricen políticas que frenen la escalada de precios de la vivienda y regulen el uso turístico de los inmuebles, al entender que estos factores expulsan progresivamente a los vecinos de renta más baja y cambian de forma acelerada la composición social del barrio.

El colectivo recuerda además que, para una parte importante de los vecinos, la situación general de Russafa ha mejorado notablemente en los últimos 30 años. Apuntan que el barrio estuvo entonces al borde de la marginalidad, con problemas de integración e inseguridad, y que el impulso de la actividad cultural, comercial y hostelera ha contribuido a su recuperación urbana. Por ello, consideran necesario preservar ese dinamismo al tiempo que se corrigen los desequilibrios generados, sin romper el clima de consenso que dicen haber construido entre las distintas partes implicadas.


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