La secretaria general del PSPV-PSOE y ministra Diana Morant ha afirmado que no se está victimizando en política, sino que está plantando cara a un machismo que considera intolerable, después de los insultos recibidos por parte del presidente de la Diputación de Valencia y líder provincial del PP, Vicent Mompó.
Respuestas a las declaraciones de Mompó
Morant ha respondido así a las declaraciones de Mompó, que ayer le pidió que dejara de ‘victimizarse’ después de haberla llamado ‘lameculos de Sánchez’. El dirigente del PP sostuvo entonces que a la política ‘se viene llorado y, sobre todo, a trabajar’.
La dirigente socialista ha recalcado que su postura no es de lamento personal, sino de denuncia. ‘No estoy llorando, estoy plantando cara a un machismo que no se puede tolerar’, ha subrayado, insistiendo en que seguirá señalando públicamente estos comportamientos.
Defensa de su postura
Según ha explicado, su intención es mantener esta denuncia ‘por todas las mujeres que no tienen por qué soportar este tipo de comentarios’. Con ello ha querido trasladar que el debate no se limita a un cruce de reproches entre dirigentes políticos, sino que afecta al trato que reciben muchas mujeres en distintos ámbitos de su vida.
Morant ha puesto como ejemplo situaciones que pueden darse en entornos personales y laborales. ‘Si una mujer escucha en su casa que no vale para nada, que es una puta o una lameculos, le diríamos que saliera de ahí y denunciara. Si se lo dice un jefe o un compañero, le diríamos exactamente lo mismo’, ha señalado.
Rechazo a la normalización de insultos
A partir de ese razonamiento, la ministra ha defendido que no se pueden normalizar insultos y descalificaciones cuando se lanzan contra una mujer que se dedica a la política. Ha remarcado que este tipo de mensajes tienen un impacto más allá del rifirrafe partidista y contribuyen a perpetuar actitudes machistas en la sociedad.
En este sentido, ha concluido que, del mismo modo que se anima a cualquier mujer a no tolerar esos ataques en su entorno familiar o laboral, resulta igual de necesario rechazarlos cuando proceden de representantes públicos y se dirigen a una responsable política.




