La denunciante de Rafa Mir mantiene en el juicio que sufrió dos agresiones sexuales en la misma noche

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Según su relato, ambos se conocieron en una discoteca de València, donde en algún momento se besó con él

La mujer que denunció al futbolista Rafa Mir ha ratificado ante el tribunal que el jugador la agredió sexualmente en dos ocasiones durante la misma madrugada, después de conocerse en una discoteca y acudir junto a una amiga al domicilio del deportista. Su declaración sostiene que, lejos de un encuentro pactado, vivió dos episodios diferenciados de agresión sexual y salió del lugar con un fuerte estado de ansiedad.

Según su relato, ambos se conocieron en una discoteca de València, donde en algún momento se besó con él. Más tarde, ella y una amiga aceptaron trasladarse a la casa del jugador, acompañadas también por el futbolista Pablo Jara, amigo de Mir. Ese desplazamiento, según se deduce de su declaración, se produjo en un clima de aparente confianza y ocio nocturno, marcado por el ambiente festivo de la discoteca y la invitación a continuar la noche en el chalet.

‘Tontear’ con su amiga

La mujer ha explicado que, ya en el taxi, Mir empezó a ‘tontear’ con su amiga, con gestos de coqueteo que interpretó como un cambio de atención hacia la otra chica. Cuando llegaron a la vivienda, ambos desaparecieron juntos durante unos minutos, lo que incrementó la sensación de incomodidad de la denunciante. Sin embargo, al cabo de unos diez minutos Mir regresó y, siempre según su versión, la cogió en brazos y se tiró con ella a la piscina. Allí, afirma que el futbolista le hizo tocamientos no consentidos y que llegó a introducirle los dedos en la vagina en contra de su voluntad.

Primer episodio: Tras ese primer episodio, la mujer asegura que decidió abandonar la casa y llamó a su padre para que fuera a recogerla. Salió al exterior, pero tuvo que regresar brevemente porque había olvidado el bolso dentro. En ese momento, sostiene que Mir la agarró con fuerza del brazo y la condujo a un baño, donde cerró el pestillo, volvió a besarla y le introdujo de nuevo los dedos en la vagina.

Segundo episodio: Ese segundo episodio es el que, según la Fiscalía, refuerza la idea de una actuación repetida sin consentimiento.

La denunciante ha explicado que en el baño sintió miedo y que, cuando logró salir, sufrió un ataque de ansiedad que la llevó a marcharse a la calle. Según su testimonio, en ese momento Mir y Jara empujaron a su amiga fuera de la casa y la situación se tornó aún más violenta. Asegura que Jara la llamó ‘niñata’, le dio un puñetazo y le arrebató la toalla que llevaba puesta, dejándola prácticamente desnuda en el exterior del chalet.

Corroboración parcial de la segunda denunciante

La segunda mujer que declaró como denunciante ha corroborado parte de este relato. Ha explicado que, al llegar a la casa, mantuvo relaciones sexuales con Mir y que, más tarde, cuando su amiga salió por primera vez de la vivienda, Jara se acercó a ella para hacerle tocamientos pese a que le pedía que parase. También ha confirmado que fue arrojada al exterior de la casa, que Jara le pegó un puñetazo y que le quitó la toalla que utilizaba para cubrirse. ‘Me tiró como si fuera una bolsa de basura, estaba sin ropa, sin dinero…’, ha relatado.

Versiones enfrentadas ante el tribunal

En el juicio, que se sigue en la Audiencia de Valencia contra Rafa Mir y Pablo Jara por delitos de agresión sexual y lesiones, la Fiscalía mantiene su acusación y ha asegurado que la conducta de Mir encaja en un delito de violación porque, a su juicio, se cometió con violencia. Por ello, mantiene su petición inicial de penas: diez años y medio de prisión para Mir y tres años para Jara, en ambos casos por delitos de agresión sexual y de lesiones derivados de los hechos descritos por las denunciantes.

Ambos acusados solo han respondido a las preguntas de sus respectivas defensas. Los abogados han pedido la libre absolución al considerar que todo lo ocurrido aquella noche fue consentido y que no existe delito. La estrategia defensiva se basa en presentar los encuentros como voluntarios, subrayando que las relaciones sexuales se habrían desarrollado en un contexto de fiesta y mutuo interés.

Declaraciones de policías y detalles sobre consentimiento

En el desarrollo de la vista oral han declarado varios agentes de la Policía Local de Bétera que acudieron al chalet aquella noche. Dos de ellos han explicado que la mujer que denunció a Mir les indicó inicialmente que había mantenido relaciones consentidas con el jugador en el baño y que se sintió incómoda cuando este le introdujo los dedos en la vagina. Según estos agentes, la mujer les dijo que se lo comunicó al futbolista y que este paró. Una de las policías ha insistido en que la denunciante afirmó que no había ido al baño coaccionada.

Un agente de la Policía Nacional que también acudió a la vivienda ha declarado que, cuando llegó al lugar, le comentaron que dentro del chalet había una persona que, al parecer, había dado un manotazo. Ha precisado que no apreció nada que considerara una lesión clara, ni sangre ni heridas evidentes, aunque sí observó el labio de una de las mujeres un poco enrojecido. Este mismo agente ha recordado que los policías locales le transmitieron que la denunciante les había dicho que las relaciones sexuales con Mir habían sido consentidas y que él insistió especialmente en aclarar ese punto del consentimiento.

Testigos de la defensa y versión de Mir

La versión de los testigos de la defensa también introduce matices relevantes. Un amigo de Mir y Jara que se encontraba en la vivienda ha señalado que ambas mujeres discutieron porque las dos querían mantener relaciones con el entonces jugador del Valencia. Según su relato, la denunciante de Mir cambió de actitud después de que el futbolista la tirase a la piscina y coqueteó con él. A su juicio, entre ambos había complicidad y no percibió una situación de imposición.

Respecto a la forma en que las mujeres abandonaron la casa, este testigo ha afirmado que Jara, en un momento de la conversación, les puso la mano en la espalda y las echó, pero ha negado que se produjera un puñetazo. Por su parte, el primer vigilante de seguridad privada que llegó al chalet ha declarado que vio a dos chicas semidesnudas, una de ellas con el labio sangrando y la otra con un ataque de ansiedad, lo que refleja que, al menos en ese momento, la situación era de gran tensión.

En su declaración, Mir ha defendido su inocencia y ha asegurado que todo lo que pasó fue consentido. Ha explicado que, desde su punto de vista, la noche fue transcurriendo de forma fluida y natural. El jugador ha afirmado que ya mantuvo relaciones sexuales con la denunciante en la discoteca y que esta se enfadó cuando, más tarde, él mantuvo relaciones con su amiga en la vivienda.

El futbolista ha añadido que entre las dos mujeres se produjeron dos discusiones muy fuertes que generaron una situación que describe como insostenible. Según su versión, él se retiró al baño y, cuando salió, vio a su amigo Jara lanzando la ropa de las chicas por encima de la valla mientras ellas anunciaban que lo iban a denunciar. Con estas declaraciones enfrentadas, el tribunal deberá valorar la credibilidad de cada testimonio y la coherencia de las pruebas para determinar si existió o no agresión sexual y si hubo violencia o falta de consentimiento en lo ocurrido esa madrugada.