Mónica Oltra, futura aspirante de Compromís a la alcaldía de València, se ha mostrado convencida de que las fuerzas de izquierdas alcanzarán un pacto de confluencia de cara a las próximas elecciones municipales. Su objetivo es propiciar un cambio político en la ciudad, actualmente gobernada por el PP con el apoyo de Vox, y reorientar las políticas municipales hacia la mejora de la vida cotidiana de la mayoría social.
‘Claro que nos vamos a unir, no tengo ninguna duda‘, ha afirmado tras visitar la sede de la plataforma vecinal Orriols Con-vive, donde inicialmente no estaba previsto que hiciera declaraciones, pero finalmente ha atendido a los medios. Con esta frase ha querido despejar las dudas sobre la posibilidad de un acuerdo amplio entre las formaciones a la izquierda del PSOE en València.
Al ser preguntada directamente por ese posible pacto entre los partidos situados a la izquierda de los socialistas, Oltra ha explicado que no le gusta definirse en función de otras fuerzas políticas, pero ha considerado que ‘va a haber un pacto‘ de todas las formaciones que ‘realmente quieren que esto cambie’. Según ha defendido, ese cambio pasa por que la ciudadanía tenga ‘una vida digna‘ y por que las políticas públicas se orienten a facilitar la vida de la gente y no a ‘hacer más ricos a los ultra ricos‘.
La dirigente de Compromís ha asegurado que, en estos momentos, las políticas en València se dirigen a ‘favorecer a los ultra ricos en su acaparamiento de recursos, de viviendas y de dinero‘. Como respuesta a ese modelo, ha recalcado que ‘los que estamos en el otro lado y que decimos que hay que favorecer la vida de la mayoría y garantizar la vida digna de la mayoría desde las instituciones, claro que nos vamos a unir’. Con estas declaraciones ha vinculado de forma directa la confluencia de izquierdas con un giro en las prioridades del Ayuntamiento.
La exvicepresidenta del Gobierno valenciano ha vivido este acto como un nuevo impulso en su regreso a la primera línea política, después de anunciar el 28 de marzo su intención de optar a la alcaldía de València tras cuatro años apartada. Durante su intervención ha recibido gritos de ‘alcaldesa‘, algo que ha confesado que ha experimentado ‘con mucha emoción’ y que le pone ‘los pelos de punta’. Esa respuesta del público refuerza, a su juicio, la idea de que existe una expectativa real de cambio en la ciudad.
Cariño y fuerza
Oltra ha subrayado que percibe ‘mucho cariño‘ y también ‘fuerza‘ en la acogida que está recibiendo. Ha agradecido ese apoyo y ha apuntado que ‘esa fuerza y ese cariño’, que también le han ‘sostenido‘ en estos años fuera de la política institucional, son ahora el motor que les tiene que ‘poner en pie‘ y ‘hacer caminar‘. En su discurso ha ligado ese respaldo emocional a la necesidad de organizarse para traducirlo en un proyecto político capaz de disputar la alcaldía.
Preguntada por si este acto supone ‘entrar al barro‘ en la pelea por la alcaldía frente a la actual regidora y candidata del PP, María José Catalá, y frente a la delegada del Gobierno y alcaldable socialista, Pilar Bernabé, Oltra ha asegurado que ‘al barro‘ no va a entrar ‘en ningún caso‘. Ha marcado así distancia con una campaña basada en el enfrentamiento personal y ha reivindicado otro estilo, centrado en las propuestas y en la escucha.
Ha recordado que siempre ha sido una ciudadana implicada en política, tanto cuando ha estado en primera línea como cuando no ha ocupado ningún cargo. Ahora, ha señalado, vuelve a hacer lo que siempre le ha gustado: escuchar. En su opinión, ‘para hacer política lo más importante es escuchar los problemas de primera mano‘. De ese contacto directo con los barrios y con las entidades sociales ha dicho que surgen las prioridades reales que después deben guiar la acción institucional.
Durante la visita a Orriols Con-vive, Oltra ha asegurado que ha escuchado testimonios ‘desgarradores de vidas muy difíciles’ y se ha comprometido a estar, ‘como siempre, al lado de la gente que más lo necesita‘. Ha enmarcado ese compromiso en la construcción de una ciudad ‘amable, donde nadie tenga que pedir permiso para vivir y para vivir una vida digna‘. Con esta idea ha querido transmitir una concepción de València como espacio de derechos, en particular en ámbitos como la vivienda, la inclusión y la convivencia en los barrios.
En relación con el barrio de Orriols, ha definido el encuentro como ‘un reencuentro muy cálido y muy alentador‘, precisamente en un entorno con un tejido asociativo fuerte y con una ciudadanía implicada en mejorar el día a día del vecindario. Ha destacado que en esta zona hay mucha gente ‘en pie de guerra‘ por el derecho a una vivienda digna y ha señalado que ese derecho no se cumple cuando ‘5 familias viven en un piso de 60 metros‘ cuadrados. A partir de este ejemplo ha ilustrado la presión habitacional que sufren muchos hogares y la urgencia de políticas específicas.
Críticas a los recortes y llamada a la presión social
Oltra ha criticado el ‘recorte que se acaba de hacer’ a la renta valenciana de inclusión, una prestación pensada para garantizar un mínimo de ingresos a las personas con menos recursos. A su juicio, recortar este tipo de ayudas empeora de forma directa la situación de quienes ya se encuentran en mayor vulnerabilidad y limita su capacidad para mantener una vida digna.
Además, ha hecho un llamamiento a que la ciudadanía presione a los partidos políticos para que convaliden el decreto de moratoria de los alquileres que vencen ahora tras cinco años. Ha advertido de que, si esa medida no se convalida, los precios de muchos arrendamientos pueden subir ‘el doble o el triple‘, lo que pondría en riesgo la estabilidad residencial de numerosas familias. Por ello ha insistido en la necesidad de combinar la acción institucional con la movilización social para frenar esas subidas y avanzar hacia políticas de vivienda que protejan a los inquilinos frente a incrementos desproporcionados.


