El nuevo Patricova dispara en más de un 60 % el suelo en riesgo de inundación en la Comunitat

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La Generalitat ha iniciado la revisión del Patricova incorporando las conclusiones de la dana y elevando más de un 60 % el suelo clasificado como inundable, con especial impacto en las zonas afectadas por las lluvias de 2024.

La revisión del Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (Patricova) ha arrancado con un cambio de calado: la nueva cartografía ha incrementado en más de un 60 % el suelo considerado en riesgo de inundación respecto al plan anterior, tras incorporar las conclusiones técnicas de la dana y centrarse en los municipios que más han sufrido estos episodios.

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha presentado los resultados de esta primera fase ante medio centenar de alcaldes y representantes de municipios afectados por las inundaciones y de otras localidades expuestas a este riesgo.

A la reunión han asistido el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, la secretaria autonómica de Medioambiente y Territorio, Sabina Goretti Galindo, y el director general de Urbanismo, Paisaje y Evaluación Ambiental, Miguel Ángel Ivorra. También ha participado Félix Francés, responsable del Grupo de Investigación de Modelación Hidrológica y Ambiental de la Universitat Politècnica de València (UPV), uno de los principales encargados de la revisión junto con técnicos de la Generalitat.

Según ha explicado Martínez Mus, la dana ‘ha evidenciado que la realidad de la inundación superó los escenarios que reflejaban nuestras cartografías de riesgo’ y el estudio ha confirmado que episodios de este tipo ocurren una vez cada 1.000-2.000 años.

El vicepresidente ha advertido de que ‘lo improbable no significa imposible y la planificación territorial debe estar preparada también para esos escenarios’. Por eso ha defendido que resultaba necesario revisar las hipótesis de partida, actualizar los datos disponibles y mejorar las herramientas de análisis para orientar mejor las decisiones urbanísticas y ambientales.

Inicio del trámite y participación municipal

El procedimiento de revisión ha arrancado con el anuncio del nuevo plan, que se publicará en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV). A partir de esa publicación se abrirá el plazo de información pública para alegaciones y aportaciones.

En paralelo, la Generalitat notificará el proceso a los municipios afectados y a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), que ya ha participado en los trabajos previos. Tras estos plazos, la Conselleria dictará la resolución de aprobación de la revisión.

Este esquema permite que ayuntamientos y otros organismos revisen el incremento de suelo inundable y planteen dudas o propuestas sobre la nueva cartografía y las restricciones asociadas a cada nivel de riesgo.

Cuatro ámbitos prioritarios tras la dana

Con el objetivo de conocer mejor el riesgo real, los estudios se han centrado en cuatro ámbitos especialmente golpeados por las inundaciones de 2024: el Alto Magro, el Bajo Magro, los barrancos de l’Horta Sud y el Bajo Turia, aguas abajo del embalse de Loriguilla.

Los trabajos de detalle abarcan 51 municipios de estas zonas. Sin embargo, los 85 municipios incluidos en la relación facilitada por la Generalitat han sido objeto de algún tipo de análisis, aunque con distinto grado de profundidad.

El estudio ha combinado el análisis de precipitaciones extremas, la evolución de los caudales y la modelización hidráulica, junto a las características del territorio y el planeamiento urbanístico vigente. Además, ha evaluado posibles actuaciones hidráulicas y medidas de restauración hidrológico-forestal.

En el interior de la Comunitat también se ha detectado un aumento de la peligrosidad, aunque más moderado que en las áreas directamente afectadas por la dana. Esto implica que el riesgo se ha extendido más allá de los puntos más evidentes, con efectos en núcleos urbanos, infraestructuras y suelos en desarrollo.

La nueva cartografía ha incorporado escenarios con periodos de retorno de 25, 100, 500 y 2.000 años, lo que permite diferenciar mejor entre episodios frecuentes y eventos extremos muy raros, pero de gran impacto.

Siete niveles de peligrosidad y más restricciones

El Patricova revisado establece siete niveles de peligrosidad y vincula a cada uno de ellos distintos grados de restricción. De este modo, la clasificación de un suelo como inundable afectará a decisiones sobre nuevos desarrollos, cambios de uso o localización de infraestructuras sensibles.

Para mejorar la representación de los episodios extremos, el equipo de la UPV ha analizado 11.720 datos procedentes de 1.090 pluviómetros. Esta base de datos permite ajustar mejor los modelos y reducir la incertidumbre frente a situaciones como la dana, que han desbordado previsiones anteriores.

Martínez Mus ha señalado que los estudios realizados ‘confirman la necesidad de intervenir en las cuencas de manera integral, combinando infraestructuras hidráulicas como las obras de encauzamiento que corresponden al Gobierno, restauración hidrológico-forestal y soluciones basadas en la naturaleza’.

Además, ha apuntado que ‘parte de estas últimas actuaciones ya las ha asumido la Generalitat’ a través de los futuros parques inundables y la limpieza de cañas en cauces y barrancos.

Integrar el riesgo de inundación en el urbanismo

En la presentación se ha subrayado que los resultados del estudio evidencian que la integración del riesgo de inundación en el planeamiento urbanístico municipal ‘sigue siendo parcial y desigual’. Esta situación complica la prevención, porque muchos planes generales aún no reflejan de forma completa los peligros detectados.

Según los datos expuestos, de los 74 municipios evaluados solo 12 han adaptado hasta ahora su Plan General Estructural. En 31 localidades, la gestión del riesgo se aborda en fases avanzadas del desarrollo urbanístico, cuando muchas decisiones territoriales ya están tomadas y resulta más difícil introducir cambios importantes.

Por este motivo, el vicepresidente ha defendido que ve necesario ‘avanzar hacia criterios más homogéneos e incorporar la prevención desde el principio’. A su juicio, revisar el planeamiento con la nueva cartografía permitirá evitar usos inadecuados del suelo y reducir daños futuros.

En el encuentro ha habido consenso sobre la necesidad de prestar especial atención a las zonas afectadas directamente por la dana. También se ha compartido la conveniencia de aplicar el principio de cautela cuando las nuevas evidencias revelan riesgos que antes no estaban suficientemente identificados.

Esto implica que los nuevos planes urbanísticos deberán tener en cuenta las zonas que ahora pasan a considerarse inundables. En algunos casos será necesario replantear proyectos previstos o introducir medidas de protección adicionales, como espacios libres inundables o mejoras en drenaje y encauzamientos.

Los resultados de esta primera fase ofrecen a los ayuntamientos una base técnica más precisa para orientar sus decisiones sobre ordenación del territorio, licencias y prioridades de inversión.

Al mismo tiempo, aportan a la Generalitat nuevos elementos científicos para continuar la revisión normativa vinculada al Patricova y ajustar las exigencias a los distintos niveles de riesgo detectados.

Según ha explicado la Conselleria, esta primera fase se ha centrado en los ámbitos donde la dana ha puesto de manifiesto mayores necesidades de actualización. La previsión es extender progresivamente el trabajo al conjunto de la Comunitat Valenciana, lo que permitirá disponer de una visión más completa del riesgo de inundación en todo el territorio autonómico y adaptar en consecuencia la planificación urbanística y territorial.