Los vecinos de la costa sur de Valencia comienzan la limpieza tras la dana Adam sin agua potable y entre coches siniestrados

Ejemplo de shortcode con estilo
Los vecinos de la zona cero de la dana Adam en el litoral sur de Valencia han empezado a achicar agua, limpiar barro y valorar daños materiales, aún sin agua potable y con sótanos, garajes y vehículos seriamente afectados.

Los vecinos del litoral sur de la provincia de Valencia, en la zona más afectada por la dana Adam, han dedicado la mañana de este martes a achicar agua, limpiar el barro acumulado en calles y viviendas y empezar a calcular los daños materiales, después de que el temporal haya dejado hasta 700 litros por metro cuadrado y un paisaje de coches siniestrados, cocinas destrozadas y sótanos inundados.

Tras las lluvias torrenciales y el fuerte temporal marítimo que han azotado este lunes comarcas como La Safor, en Valencia, y la Marina Alta, en el norte de Alicante, el día ha amanecido soleado y con el cielo despejado. Este cambio de tiempo ha permitido a muchos residentes de los municipios de la llamada zona cero comprobar con claridad el alcance real de las inundaciones.

Aunque el nivel del agua ha bajado de forma notable respecto al pico del episodio, todavía quedan calles, garajes, sótanos y campos anegados. En el interior de numerosas viviendas, una marca en la pared, a la altura de la rodilla, señala hasta dónde ha llegado el agua. El ambiente huele a humedad, hay muebles y electrodomésticos inservibles y, en algunos casos, el agua rebosa por los inodoros de los baños.

La estampa se repite en distintas calles: personas achicando agua, retirando barro, sacando ropa y enseres empapados para intentar que se sequen y separando lo que aún puede salvarse de lo que ya se da por perdido. Muchos vecinos han empezado a hacer un primer inventario de daños tanto en el interior y exterior de sus casas como en sus vehículos, algunos totalmente cubiertos por el agua durante el peor momento de la dana.

Emergencia en Oliva y entorno de los cámpines

En la zona del Centro Polivalente de Oliva, uno de los puntos de referencia de la emergencia, permanecen alojadas alrededor de 150 personas. La mayoría son extranjeros que suelen pasar el invierno en los cámpines de primera línea de playa y que han tenido que abandonar sus caravanas y bungalós por la inundación.

En este área continúan trabajando equipos de Cruz Roja, Protección Civil y distintos cuerpos de seguridad. Su presencia resulta clave para atender a los evacuados, coordinar las necesidades básicas y ayudar en las tareas más urgentes, mientras se evalúan los daños y se planifica la vuelta a la normalidad.

Las personas entrevistadas por televisión han coincidido en que, en la zona donde residen, los perjuicios han sido sobre todo materiales. Han subrayado que, pese a la virulencia de la dana Adam, allí no ha habido que lamentar víctimas personales, un aspecto que consideran esencial dentro de la gravedad de lo ocurrido.

Uno de los vecinos de Oliva, Miguel Ángel, ha explicado que el sótano de su vivienda y la parcela trasera siguen completamente inundados. Según ha relatado, ha perdido un coche y una furgoneta por efecto de las aguas acumuladas durante el temporal. Este tipo de pérdidas se repite entre muchos residentes, que han visto cómo el agua alcanzaba sus vehículos aparcados en la calle o en garajes subterráneos.

El propio vecino ha comentado que dispone de una bomba de achique pequeña, pero que resulta insuficiente para extraer toda el agua retenida. Como él, otros habitantes de la zona esperan la llegada de más medios de bombeo y de apoyo técnico para poder vaciar sótanos y garajes, tareas que, a este ritmo, podrían prolongarse varios días.

En algunas calles, el agua sigue rebosando por las trampillas del alcantarillado, lo que muestra que la red de drenaje continúa saturada después de las lluvias históricas. También se observan ladrillos levantados por la fuerza de la corriente y daños en el mobiliario urbano. En un punto, la presión del agua casi ha derribado la marquesina de una parada de autobús situada junto a una desembocadura que conecta con el mar.

Además de los destrozos materiales, la falta de agua potable se ha convertido en otra de las principales quejas de los vecinos de las zonas de playa más afectadas por la dana Adam. Entre quienes sufren esta situación hay residentes habituales y también propietarios de segunda residencia, que han visto cómo el temporal ha alterado por completo su día a día y les obliga ahora a organizarse para tener suministros básicos mientras avanzan las labores de limpieza y reparación.